La pandemia del VIH/SIDA ha experimentado una profunda transformación, pasando de ser un diagnóstico terminal a convertirse en una enfermedad crónica manejable, comparable a la diabetes. Este cambio es el resultado de décadas de investigación científica e innovación, incluido el desarrollo de la terapia antirretroviral (TAR), los tratamientos inyectables de acción prolongada y las estrategias preventivas, que han mejorado significativamente la esperanza y la calidad de vida de las personas que viven con el VIH (PVVIH). A pesar de estos avances, siguen existiendo desafíos para lograr una prevención completa, garantizar la adherencia al tratamiento a largo plazo y asegurar un acceso equitativo a la atención sanitaria.
El VIH sigue siendo un reto para la salud pública mundial. A finales de 2024, se estimaba que 40,8 millones de personas vivían con el virus y, ese mismo año, aproximadamente 630 000 personas fallecieron por causas relacionadas con él.1 Estas cifras ponen de manifiesto la carga que sigue suponiendo el VIH y la importancia de garantizar un acceso equitativo a la atención sanitaria, un factor esencial en las políticas de salud pública y seguros.2 A medida que la ciencia sigue transformando el futuro del VIH, debemos hacer que nuestro enfoque para evaluar el riesgo y la asegurabilidad evolucione en consecuencia.
Innovación terapéutica – el tratamiento antirretroviral de acción prolongada y sus implicaciones
Uno de los avances más significativos ha sido la introducción de la terapia antirretroviral inyectable de acción prolongada (LA‑ART). En 2021, la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) aprobó una combinación de dos antirretrovirales inyectables, cabotegravir y rilpivirina, que se administran cada cuatro u ocho semanas.3 Este régimen ha demostrado una supresión viral sostenida superior al 90 % tanto en ensayos clínicos como en entornos reales.4–7 Su perfil de seguridad es favorable; las reacciones leves en el lugar de la inyección son el efecto secundario más común.8
Prevención reinventada – PrEP inyectable y reducción del riesgo a nivel poblacional
La prevención sigue siendo la piedra angular del control del VIH. Aunque la profilaxis previa a la exposición (PrEP) por vía oral y diaria ha reducido la incidencia del VIH, garantizar su cumplimiento sigue siendo todo un reto. Un avance revolucionario en este ámbito es el lenacapavir inyectable. Aprobado por la FDA en junio de 2025 y respaldado por la Organización Mundial de la Salud en julio del mismo año, el lenacapavir es la primera opción de PrEP inyectable recomendada para la prevención del VIH, con una administración dos veces al año.9,10 Este respaldo se produjo tras los resultados de dos ensayos controlados aleatorios fundamentales, PURPOSE 1 y PURPOSE 2, que demostraron la eficacia del lenacapavir para reducir la infección por el VIH.11,12
Además de su uso preventivo, el lenacapavir está aprobado para el tratamiento del VIH‑1 multirresistente y logra una supresión viral duradera sin resistencia cruzada a otras clases de fármacos.13,14 Su mecanismo único de inhibición de la cápside y su pauta posológica semestral superan las barreras que dificultan la adherencia al tratamiento y favorecen un acceso más amplio, especialmente en poblaciones con infraestructuras sanitarias limitadas o con dificultades para seguir rutinas médicas diarias.15,16
Perspectivas de suscripción – traducir los avances médicos en evaluación de riesgos
El panorama cambiante del VIH ofrece una clara oportunidad para que el sector de los seguros recalibre aún más la forma en que se evalúa el riesgo. La aprobación del LA‑ART y la aparición de la PrEP inyectable dos veces al año han hecho que el cumplimiento del tratamiento y la supresión viral sean más estables y predecibles. Estos avances podrían tener implicaciones directas para la suscripción de seguros, ya que permiten realizar valoraciones más precisas y basadas en la evidencia de las personas que viven con el VIH, lo que refleja una mejora en el pronóstico y una reducción del riesgo de transmisión.
Aunque el VIH sigue siendo un problema de salud mundial, los avances científicos logrados en los últimos años permiten a las aseguradoras superar el estigma y los supuestos obsoletos y avanzar hacia evaluaciones más individualizadas y basadas en datos. En Gen Re, actualizamos constantemente nuestras directrices de suscripción para reflejar estos avances, y garantizar que nuestras prácticas de suscripción sigan estando en consonancia con la realidad de la atención médica moderna del VIH.
A medida que la innovación sigue transformando el futuro del VIH, mantenemos nuestro compromiso de convertir los avances médicos en una valoración de riesgos justa y basada en datos.